lunes 9 de noviembre de 2009

MUROS Y BRECHAS

A propósito de los veinte años de la caída del muro y en consonancia con un comentario que iba a poner en otro blog y que Juan Carlos Blogger tuvo el placer de hacerme desaparecer, es que decido reincidir en el registro, pero aquí, querido lector.

Leyendo allí algo relativo a los trinados festejos por la caída del trinado muro, me vino en gusto hacer una ilación de ese evento con cierto uso y abuso en el léxico actual con el término "brecha". Ergo, usted lee por allí que "se agranda la brecha entre rico y pobres", otros hablarán de "buscar disminuir la brecha digital", y siempre hablando, claro, de la brecha, ora se agrande, ora disminuya. Y uno, que gusta deleitarse con las etimologías y las definiciones, se detuvo a pensar un ratito sobre eso de la "brecha" y, vaya...uno encuentra en la RAE

brecha.

(Del fr. brèche, y este del franco breka, roto; cf. a. al. ant. brëhhan).

1. f. Rotura o abertura irregular, especialmente en una pared o muralla.

2. f. Rotura de un frente de combate.

3. f. Resquicio por donde algo empieza a perder su seguridad. Hacer brecha en algo.

4. f. Herida, especialmente en la cabeza.



A grosso modo, bien podemos decir que una brecha se hace en un muro. Un muro tiene una función simple: separar.

Una brecha en un muro tiene como objetivo abrir un muro.

El muro separa, la brecha abre el muro, se abre un muro si se lo quiere pasar, si acaso no se pudiere saltar el muro.

Entonces ¿De qué hablamos cuando decimos que se agranda la brecha entre ricos y pobres o cuando se busca estrechar la brecha digital? - por decir los ejemplos más rimbombantes -

Siendo así, debiéramos ponernos contentos cuando las brechas se agrandan,por que significa que los muros están cayendo y que los mundos se están reencontrando.

sábado 7 de noviembre de 2009

FLAUTISTA

Su nombre es una dolorida melodía
De ostinato amable, cantable a placer
La improvisación es el rito de sus días
Es una costumbre de siempre y de una vez

Gota a gota

aparece

Gota a gota

vuelve a desaparecer

viernes 6 de noviembre de 2009

PICTORICAS - TRES MOMENTOS CON EL CELULAR

1.- El gabinete de identificaciones de la Policía de la Provincia de Santa Fe nada tiene que envidiarles a las cuevas de Altamira, Lascaux y De las Manos. Observen sino los marcos de la puerta del baño, el del primer plano y el reflejado en el espejo.

2.- Pichón de colibrí en mano

3.- Rosas sumergidas en el verde

lunes 2 de noviembre de 2009

SUBRAYANDO

Cierta vez, caminando por una persona, íbamos hablando de libros. Salió decir de mi boca que tenía en aquel entonces - y aún hoy - pendiente de lectura el "Tratado de la desesperación" de Søren Kierkegaard. A lo cual esta persona me contestó: "Uy, sí, está rebueno ese libro, tiene un montón de oraciones para subrayar". Luego, la conversación siguió por otros periplos literarios. Mas por alguna razón aquella respuesta quedó flotando en mi cabeza y aún hoy sigue flotando, y cuando es así, la mejor forma de sacarla de la línea de flotación es escribiéndola para olvidarme y, quizás, un día volver a reencontrarme con ella.

No soy mucho de subrayar libros, pero si algo que leí en algún momento me pareció interesante remarcarlo lo hago con un trazo suave de lápiz. Diré que es grato hacerlo. Cuando por equis circunstancia uno vuelve a esta lectura y se encuentra con ese subrayado hecho en algún momento, uno se pone a pensar en retrospectiva a ver qué caray habrá estado pensando uno en el momento de haber remarcado, qué fue lo que llamó la atención aquel entonces, qué pensaba uno. Uno puede descubrirse entonces pensando en que en este presente, posiblemente uno no hubiera remarcado ese párrafo u oración pero si otro. En fin, remarcar es un ejercicio interesante que fomenta la plástica cerebral tanto o aún más que las claringrillas.

Pero yendo a aquella respuesta, no pude dejar, luego de haberla escuchado, sentir cierto aire de chotez en ella. Posiblemente explicaría mi reacción por quién la dijo, una persona soberbiamente intelectual, muy preocupada por lo que no había leído aún como lo que debería leer para acrecentar su acervo intelectual. Quizás porque hubiera esperado de ella otra respuesta, por ejemplo, lo que pensaba o decía el autor en ese libro. Convengamos que, de entrada, uno no puede esperarse un "canto a la vida" de parte del danés, ya el título del libro en cuestión lo decía bien de entrada, por lo tanto era esperable una respuesta aproximada a cierta perspectiva. Pero no... el libro estaba bueno "por que tenía muchas cosas para subrayar". Ahora, querido lector, hay una nueva forma de medir la calidad de los libros: según su posibilidad de subraye. No importa si lo leyó, le gustó o no, basta que tenga algo que suene lindo o voladísimo, digno de subrayar y voilá! usted tiene un libro buenísimo y genial. Y si..supongo que lo primero que habrá subrayado esta persona es la famosa frase de ese "La desesperación es la enfermedad mortal" fuaaaaaaaaa y ahí nomás cachó el faber castell y subrayó la frase, seguro "por que sonaba rebien".

A lo que voy es, jamás se me daría por juzgar a un libro de bueno o malo conforme a la cantidad de cosas que uno le puede subrayar sino más bien a lo que el libro me pudo ofrecer en cuanto a su contenido. Ahora que lo escribo me doy cuenta de qué fue lo que aquella vez me cayó medio mal de esa respuesta de mi acompañante, por que no sé qué es lo que le habrá quedado en la cabeza, si algo de lo que dijo el danés o bien cuántas frases del libro subrayó para su propio ego. O sea, ni siquiera se si hizo de ese libro una lectura comprensiva, para mí - me digo ahora - lo leyó para subrayar, no subrayó por que realmente lo leía.

Ahí está todavía el librito, esperando a que lo lea, cosa a la que le escapo dado el trabajo que me dio el "Diario de un seductor" que bien sería el "Diario de un winner nabo"


domingo 1 de noviembre de 2009

ROMA - PEZ



La repetición enferma y el saber tarasca atrás
Fue vaciando de sentido algo que antes era esencial
Las canciones salvadoras, llevadoras de emoción
No se pautan en la radio, explotan en tu habitación
Envenénate en tu roma y no pares de tragar
Porque la uva más dulce es la que aún estas por probar
A mis fantasias de niño yo no quiero renunciar
Siempre supe que para existir tenía que ser real
Y quede clara mi propuesta, mi receta original
Lo que corre por mis venas, para bien o para mal
Envenénate en tu roma y no pares de tragar
Porque la uva más dulce es la que aún estas por probar
…y en medio del festín,
en medio de esta triste bacanal…
prefiero prescindir


Gracias PEZ

jueves 29 de octubre de 2009

EL GRAN PROBLEMA DE LA LIBERTAD

Si ¡Qué gran título me mandé! - me dije -. La libertad es un problema y un problema grande. Con ese título vendrán las hordas de garantistas y libertarios a condenarme por decir lo que dije en ese pomposo título: Que la libertad es un gran problema. Encima me doy el lujo de adjetivar. GRANDE. Dirán entonces que si para mi la libertad es un gran problema, la gran solución será para mí - seguirán diciendo - la no libertad, o sea, la represión, la cárcel, la privación y supresión de derechos, etc. Ergo y consecuentemente, me tildarán de fascista, genocida, nazi, represor, totalitario, etcétera.

Mas, si así pensaron, se equivocaron, porque en realidad lo que hice fue pensar el título como si acaso la libertad fuese una persona de carne y hueso, como esa libertad con gorro frigio que a veces vemos en una pintura alegórica de la Revolución Francesa, también está la otra Libertad, la nena chiquita que acompaña a Mafalda en sus tiras cómicas. En fin, la idea mía fue figurarme a la libertad como si fuera, repito, una persona de carne y hueso que convivo entre las personas de una comunidad, comunidad que tiene la suerte de que ella viva entre ellos, dignificándolos, queriendo darles un lugar en el cual puedan desarrollarse y realizarse como personas. Si. Me imagino a esa libertad, no siendo ella un problema grande, sino a ella con un problema grande: los que, teniéndola no la respetan, los que dicen quererla, pero la engañan violándola, los que dicen afirmarla, pero la niegan cuando preguntan por ella, los que dicen buscarla, pero la ocultan cuando alguien la busca, los que dicen querer darla, pero la deniegan cuando alguien la pide, los que la cantan tres veces al cantar el himno murmurándola bien bajito ocultándose entre la soprano de la grabación y el resto que también murmulla - el himno entero también es murmullado, claro -, los que se dicen libres pero son presos de sí mismos, los qaue la quieren para todos, pero "todos" son unos pocos que son mas de los mismos que piden todo para unos pocos. Los que piden de la libertad más de lo que la libertad les puede dar y si la libertad, pidiendo su propio respeto, les niega su pedido, no titubearán en corromperla, en violarla, en estafarla, en ignorarla y hasta osarían cambiarle su digno nombre por otro más bastardo, llamado "libertinaje". Ella, entonces, no entenderá esa psicopateada de ser tan aclamada, adulada, arengada, cantada, alabada, ensalzada, encomiada, pero en los hechos, ultrajada, estuprada, corrompida, sodomizada, ignorada, detestada.

Ese es, entonces, el gran problema de la libertad, sus beneficiarios, que no saben qué hacer con ella, que no saben cómo quererla y cómo respetarla. Algunos dicen que es mejor tenerla así que no tenerla. No se si a ella le gustaría que la tengamos así, salvo que sea masoquista. Si no la tenemos, la extrañamos, si la tenemos la prostituimos. Y ella siguen entre nosotros, aún, esperando que algún día la amemos, la respetemos y la entendamos. Y si así no es algún día, hará las maletas y se irá. Entonces, la extrañaremos.

miércoles 28 de octubre de 2009

EN PRIMER LUGAR

Si la gente supiera cuánto se deschava al hacer enumeraciones en una charla cualquiera no andaria enumerando tanto. Una enumeración, necesariamente, hará lucir en todo su esplendor la escala de valores y la preferencias de las personas. Y ojo, hablo de una de esas charlas de café o cuando escriba sin demasiada elaboración. Es como cuando una persona dice por ejemplo "Yo, Juan y Pedro", eso revela un ego regado con energizante, que no sería lo mismo que deciar "Juan, Pedro y yo", colocarse en tercer lugar revela humildad". Si una dama se queja "Mi marido no me hace el amor y me golpea" no es lo mismo que diga "Mi marido me pega y no me hace el amor". Allí, querido lector, hay toda una escala de valores revelada a la cual conviene prestar atención.